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domingo, 17 de abril de 2011

Mensaje de Dios-Amor

Fragmento del libro "Dios Amor" del autor Enrique Barrios también reconocido por su obra "Ami el niño de las estrellas".

jueves, 3 de junio de 2010

Cuando Ami y yo decimos "Dios Amor"...



No es que estemos queriendo implicar que somos tan "compadres" con Dios, que nos tuteamos, nos hacemos bromas y conocemos a fondo a ese "amigazo".

No, no somos tan pretenciosos.

No ignoramos que, teóricamente, "técnicamente", Dios podría ser una cosa, un Misterio, llamémosle "Ello", y el Amor otra cosa.

Por supuesto que es posible, igual que un millón de otras posibilidades, total a la mente no le falta creatividad.

Pero como no sabemos absolutamente nada acerca de qué podría ser ese "Ello", esa otra cosa, si es que existe, y como de entre todo lo que es accesible a nuestro entendimiento y a nuestros sentidos, entre todo lo que sabemos que sí existe, entre lo que no es imaginación ni suposición ni creencia ni superchería, lo más elevado que conocemos, porque lo hemos experimentado, es Amor, privilegiamos el Amor por sobre todo lo demás.

Y como aquello que está por sobre todo lo demás suele ser asociado a la palabra Dios, para nosotros Dios es el Amor, porque no conocemos nada superior.

Y también porque todas las religiones y sistemas místicos apuntan hacia ese objetivo, Amor, al menos en su declaración de principios.

Pero también la ciencia, a través de la psicología, la antropología, la biología, la psiquiatría y hasta la física, van reconociendo de manera creciente que decir Amor es estar mencionando un Misterio y un Poder inmenso, algo que, por otro lado, es nada menos que la principal necesidad de la humanidad, y también de cada persona.

Ya quedó atrás, en la caverna, el tiempo en el que era bien visto que un hombre rebuznase: "El amor es cosa de mujercitas lloronas".

Y tenemos más pistas que nos hablan de la divinidad del Amor, incluso en la naturaleza, ya que por ejemplo los delfines, seres que están en lo más alto de la escala evolutiva entre los animales, muchas veces han salvado a seres humanos que estaban ahogándose, ayudándoles a llegar a la playa, y también han salvado personas amenazadas por tiburones, haciendo un escudo protector en torno del ser humano, poniéndose ellos mismos en peligro por... Amor, ¿por qué más podría ser?

En otras palabras, mientras más inteligente y avanzada es la criatura, más "amorosa" puede llegar a ser, como delfines y ballenas, y eso nos hace comprender que evolucionar implica un acercamiento cada vez mayor a eso tan extraño llamado Amor.

Por eso Ami dice que evolucionar significa acercarse al Amor.

Y por todo ello decimos Dios Amor, como quien deifica al Amor.

Parecerá locura, pero la mayoría de la gente deifica a un ser del que no se sabe nada, al que sólo se le teme y por eso se le adula; nosotros deificamos algo que podemos experimentar; no estamos hablando de supersticiones ni de creencias y nada más, sino de algo concreto, algo que cuando lo experimentamos, nos regala las más grandes, hermosas y profundas experiencias de la vida.

Tan generoso es el Amor, que para tener elevadas vivencias gracias a Él podemos incluso ser ateos, porque el Amor no necesita que se le divinice, si nosotros lo hacemos es porque vamos teniendo cada vez mayores evidencias acerca de su divinidad.

Pero el Amor no exige nada, simplemente está ahí, como el sol, a disposición de todo aquel que tenga ganas de atraerlo hacia sí, o más bien de extraerlo de sí mismo, en cualquier momento, en todo momento si así se desea.

Y cero ego, cero rencor, cero amenazas; sólo paraísos al alcance de sus criaturas.

Amor es el Faro que debe guiar a los hombres, a las religiones, a la humanidad.

Amor sin banderas, sin bandos.

No un Amor que sale a vociferar a las calles y rápidamente pasa de las loas y alabanzas a la espada o la indiferencia, sino Amor y punto. Por el Amor mismo, por refrescar el alma, porque el Amor es una energía que refresca el alma.

Deificamos al Amor debido a que hemos descubierto que el Inventor de todas las cosas, si no es el Amor mismo sino "Ello", ese "Ello" privilegia tanto al Amor, que lo ha transformado en el Eje Central de la creación, en el objetivo hacia el que apunta toda evolución.

Debido a eso mismo, Amor es nuestra principal necesidad, porque el Amor es la sangre del alma, de la Vida, y por eso sin Amor se muere, tanto las personas como las civilizaciones; como la nuestra, en peligro de perecer, por falta de Amor.

Por eso somos "idólatras del Amor"..., aunque lo decimos juguetonamente, porque de entre todo lo que conocemos de este Universo, nada menos "ídolo" existe, nada más real, nada más sacrosanto, nada más Dios que el Amor.

Pero si idolatrar al Amor llegase a ser delito, lo sería menos que idolatrar una imagen de yeso, o el rayo y el trueno, por ejemplo; o idolatrar a un ser imaginario del que no se sabe nada, y que es conocido por la palabra Dios, a secas, pudiendo significar cualquier cosa, lo que más convenga, según la ocasión.

En el nombre de ese borroso e irascible Dios cayeron las Torres Gemelas...

Es que los hombres le cuelgan a Dios sus propias crueldades, lo revisten de sus propias deformidades de alma, y luego dominan y exprimen a otros hombres, aterrorizándolos con un omnipotente y canalla dios inventado por ellos mismos, por la oscuridad de sus corazones.

Con Dios Amor no se puede hacer eso tan fácilmente, gracias al Amor.


martes, 19 de enero de 2010

Nuevo Orden Mundial


Cuando un perro es castigado por períodos prolongados enloquece, se transforma en una peligrosa fiera dispuesta a destrozar a quien pase cerca. Así de grande fue su terror, su dolor, su trauma; su contacto con la maldad.

La humanidad en algún momento de su historia, mínimo quince mil años atrás, según algunos indicios, tuvo algo así como un "trauma psicológico", o más bien un "accidente espiritual" producto de acontecimientos terribles, tanto, que el hombre se trastornó, perdió contacto con la realidad, enloqueció.

No se sabe con claridad la causa, pero a partir de allí, el hombre comenzó a sentir terror ante el hombre, y el mismo miedo lo transformó en el peor asesino del hombre, en su verdugo, en su más temida y temible pesadilla; en lugar de ser su aliado, su igual, como sucede espontáneamente entre los miembros de las especies más evolucionadas.

La idea de que el hombre no está en sus cabales podrá parecer extraña, sin embargo, ella está en la base de las tres grandes religiones de Occidente; cristianismo, islamismo y judaísmo.

Es la idea del pecado original, y la consecuente caída del Paraíso.
Es también Atlántida y Babel.

Y aquí estamos...
Deformados por dentro, locos, endemoniados.
¿O sino cómo explicar tanta crueldad, tantos milenios, tanta falta de la más elemental lógica?

Como si no hubiesen bastado los millones de crímenes, torturas, vejámenes y explotación en contra del hombre durante milenios, ahora el hombre invierte febrilmente su sangre, su inteligencia, sus recursos, en nuevas y más eficaces formas de destruir al hombre, masivamente esta vez, de ser posible, gracias a las grandes conquistas científicas de la inteligencia humana...


Mientras otros hombres, débiles, se mueren de hambre y necesidad en un mundo de estructuras creadas desde la falta de lucidez, desde la locura que hace ver al hermano como enemigo, y por lo tanto como criatura despreciable, exprimible, aniquilable, "mercanciable".


Y el jardín terrenal del hombre se marchita en una acelerada destrucción, provocada por el hombre...

Locura, milenaria perturbación mental.

¿Está todavía a tiempo de sobrevivir como especie?

Tendría el hombre que pensar en reorganizarse a nivel mundial, antes de que sea demasiado tarde; tendría que crear una historia nueva, pero... ¿qué sistema podría usar para poder vivir como entre hermanos y no guerrear más, para cooperar en lugar de competir?

¿Capitalismo? ¿Socialismo? ¿Qué sistema debe usar el hombre para reorganizarse a nivel planetario, de manera que todos estén bien, y que nadie más vuelva a tener miedo del hombre?

Eso no lo puede saber el hombre desde su estado de locura actual, obviamente.


Cualquier cosa que desde aquí se nos ocurra, siempre será producto de nuestra deformación fundamental.


Por ello, para saber cómo reorganizarnos adecuadamente, en primer lugar tenemos que salir de nuestra locura, entrar en una forma de consciencia diferente de la que ha creado a esta mal llamada civilización, porque una civilización mejor sólo puede ser concebida y creada desde un nivel de consciencia más elevado.


¿Y qué significa más elevado? ¿Elevado qué con respecto a qué?

Al Amor.

"Evolucionar significa acercarse al Amor" (Ami).

Un nivel de consciencia más elevado, entonces, implica una conducta más coherente con la Fuerza Amor, con Dios Amor, con el Amor de Dios o como podamos o queramos llamar a esa fuerza que hace latir nuestro corazón, nos da la vida, y nos hace distinguir entre bien y mal (cuando no estamos locos).

Conseguir el nivel de consciencia que nos capacite para ver a rasgos generales cómo debería reorganizarse la humanidad, en teoría no debería ser difícil, porque no se trata de adquirir un saber nuevo, sino de dejar de lado el saber viejo en nosotros, lo falso, lo que es producto de la deformación, los prejuicios, las soberbias, los miedos, las viejas ideologías y creencias, y permitir que fluya desde dentro de nosotros lo natural, lo que es verdadero, lo que nace de la esencia, de la Fuerza Amor, de nuestro ser más profundo.

Desde allí podremos ver con claridad lo que es mejor para nosotros mismos y para el destino de nuestra especie. Y desde allí recordaremos que las demás especies que existen en este mundo no han necesitado inventar sistemas sociales ni políticos para sobrevivir durante millones de años. Tampoco el hombre antes de su caída.

¿Cómo se han guiado entonces?

Siguiendo los dictados de la naturaleza, nada más; dejándose guiar por ella.

Sólo el ser humano se ha desligado de la inteligencia de la naturaleza, se ha salido del Universo verdadero y ha entrado en una pesadilla creada por él mismo, en una fea alucinación en la que ve enemigos y demonios por todas partes.

El resultado de su demencia es esta incoherente civilización, que se está yendo a pique, dicho sea de paso.

Si quiere tener futuro, el hombre debe salir de esa locura en primer lugar, de esas alucinaciones, y sólo cuando lo haga podrá pensar acertadamente en cómo crear una nueva civilización, buena y benigna para todos los seres humanos y para todo nuestro sistema ecológico.

Y lo mismo se aplica a nivel individual, porque no podemos ver las grandes señales, las grandes enseñanzas que la sabiduría universal va poniendo delante de nuestros adormecidos ojos constantemente, no podemos verlas porque estamos locos, porque estamos sumidos en nuestra mente sin control, divagando de un pensamiento a otro, saltando de una inconsciente emoción a otra, de una imaginación a otra.

Y las grandes lecciones de la vida, las luces para nuestro camino individual o colectivo necesitan que estemos con la mente tranquila, que estemos "presentes", que estemos conscientes, no divagando, para poder ser vistas, comprendidas y atesoradas.

Enrique Barrios.http://www.ebarrios.com/eblog/