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lunes, 2 de enero de 2012

Ed, el hombretón



Cuando llegué a la ciudad para presentar un seminario sobre cómo dirigir una empresa con autoridad, un pequeño grupo de personas me llevó a cenar para ponerme al corriente de la gente a quien tendría que dirigirme al día siguiente.
El líder manifiesto del grupo era Ed, un corpulento hombretón de voz profunda y retumbante, que mientras cenábamos me informó de que era mediador de conflictos laborales en una gigantesca organización internacional.
Su trabajo consistía en infiltrarse en ciertas divisiones de la empresa o de empresas subsidiarias para finalmente quitarle el empleo al ejecutivo responsable de ellas.
—Joe —me dijo—, realmente no veo el momento de que llegue mañana, porque a toda esa gente le hace falta escuchar a un tipo recio como tú. Ahora se enterarán de que mi estilo es el correcto.
Con una sonrisa tosca, me guiñó un ojo.
Me limité a sonreír. Yo sabía que el día siguiente sería diferente de lo que él esperaba.
Al día siguiente se quedó sentado, impávido durante todo el seminario, y cuando terminó se fue sin decirme nada.
Tres años después regresé a aquella ciudad a presentar otro seminario de administración para el mismo grupo de personas. Ed, el hombretón, estaba otra vez allí. A eso de las diez, de pronto, se levantó para preguntarme en voz muy alta:
—Joe, ¿puedo decir algo a esta gente?
—Claro —le respondí con una sonrisa forzada—. Cuando alguien es tan grande como tú, Ed, puede decir lo que quiera.
El hombretón siguió diciendo.
—Todos vosotros, muchachos, me conocéis, y algunos sabéis lo que me pasa, pero ahora quiero compartirlo con todos. Joe, creo que cuando haya terminado me lo agradecerás.
—Cuando te oí sugerir que todos, para llegar a ser realmente duros, teníamos que aprender a decirle a la gente más próxima que la amamos, pensé que eso era un montón de tonterías sentimentales. No entendía qué demonios tenía que ver eso con el hecho de ser duros. Tú habías dicho que la dureza era como el cuero y la rigidez como el granito, que una mente dura es abierta, elástica, disciplinada y tenaz. Pero yo no entendía qué tenía que ver el amor con todo eso.
—Esa noche, sentado en el salón frente a mi mujer, tus palabras me seguían zumbando en la cabeza. ¿Qué clase de coraje necesitaría para decirle a mi mujer que la amaba? ¿Acaso eso no podía hacerlo cualquiera? Tú también habías dicho que eso había que hacerlo a la luz del día, no en el dormitorio. Descubrí que me estaba aclarando la garganta para empezar y que no acababa de decidirme. Mi mujer me miró, me preguntó qué había dicho y yo le contesté que nada. Después, de pronto, me levanté, atravesé la habitación, le aparté nerviosamente el periódico y le dije: “Alice, te amo”. Durante un momento me miró, atónita, y después sus ojos se llenaron de lágrimas y me dijo, suavemente:
“Ed, yo también te amo, pero ésta es la primera vez en veinticinco años que me lo has dicho de esta manera”».
»Estuvimos un rato hablando de cómo el amor, si es suficiente, puede disolver toda clase de tensiones y de pronto yo decidí, en el entusiasmo del momento, llamar a mi hijo mayor que vive en Nueva York. En realidad jamás hemos mantenido una buena relación. Cuando se puso al teléfono le dije como en un estallido: “Hijo, si piensas que estoy borracho lo entenderé, pero no es eso. Es sólo que se me ocurrió llamarte para decirte cuánto te quiero”».
»Al otro lado se produjo una pausa y después le oí decir en voz baja:
«”Papá, creo que ya lo sabía, pero es estupendo oírlo. Y quiero que sepas que yo también te quiero”». Estuvimos charlando un rato y después llamé a mi hijo menor a San Francisco. Con él había tenido más intimidad. Le dije lo mismo que al otro y con éste también mantuve una charla realmente hermosa, como nunca la habíamos tenido.
«Esa noche, mientras estaba acostado, pensando, me di cuenta de que todas las cosas que usted había dicho ese día, es decir, los elementos básicos de una auténtica administración, adquirían un significado nuevo, y que yo podía tener una pista sobre la forma de aplicarlos si realmente entendía y practicaba un firme concepto de amor.
»Empecé a leer libros sobre el tema y, por cierto, Joe, hay mucha gente importante que tiene cosas que decir, y me di cuenta de lo enormemente práctico que resultaría en mi vida un concepto del amor entendido así, tanto en casa como en el trabajo.
»Tal como algunos de los aquí presentes ya sabéis, cambié realmente mi manera de trabajar con la gente. Empecé a escuchar más y de verdad. Aprendí lo que era tratar de conocer las virtudes de la gente en vez de concentrarme en sus debilidades. Empecé a descubrir el auténtico placer de ayudarles a aumentar la confianza en sí mismos. Quizá lo más importante de todo fue que realmente empecé a entender que una manera excelente de mostrar amor y respeto por los demás es esperar de ellos que usen sus propias fuerzas para alcanzar los objetivos que juntos hemos definido.
«Joe, ésta es mi manera de darte las gracias. Y, dicho sea de paso, ¡hablemos de algo práctico! Ahora soy vicepresidente ejecutivo de la compañía y me adjudican un liderazgo fundamental. Pues bien, muchachos, ¡ahora escuchad a este tipo!»
Joe Batten

martes, 1 de noviembre de 2011

Vibraciones

“Nada está inmóvil, todo se mueve y todo vibra”, reza un principio universal. El pensamiento positivo vibra en altas frecuencias y reviste el alma de colores claros brillantes y luminosos. El pensamiento negativo vibra lentamente, por su baja frecuencia, y sus colores son opacos; cuanto más negativos, tanto más sombríos y tanto más bajo el tono de su sonido.
Los estados de ánimo vibran y lanzan vibraciones en sonido y colores creando ambientes positivos o energéticamente negativos. Todos los pensamientos, sentimientos y estados mentales se proyectan al exterior de las personas que los crean y van afectando a las personas que entran en el radio de influencia de esos estados, así como lo hacen las vibraciones emitidas por instrumentos musicales; estas vibraciones afectan bien o menos bien a otras mentes, aumentando los estados emocionales mentales que están a tono con ellas, creando así una acción en cadena. Por ejemplo, si tú te encolerizas, cargas los ambientes donde vives de energía negativa y proyectas vibraciones de ira, las cuales son atraídas magnéticamente por otras personas que estén también encolerizadas o que presenten emociones o estados de ánimos afines, generando en consecuencia un proceso de amplificación de esas ondas y ambientes negativos.
Así creamos nuestros propios campos vibratorios y nuestros ambientes humanos, positivos o negativos.
Esdras Rasit.

sábado, 8 de octubre de 2011

COMPASIÓN




La compasión es la aguda conciencia de la interdependencia de todas las cosas. - Thomas Merton

Busqué la definición de “compasión” en el diccionario, esto es lo que dice: "un fuerte sentimiento de empatía y tristeza por el sufrimiento o la mala suerte de los demás y el deseo de ayudarles" Tengo que decir que yo no comparto esta perspectiva.

...

Para mí, la compasión nunca se trató de sentir lástima por los demás. La lástima necesita de la comparación…el otro es más desafortunado, más pobre, más desdichado…entonces en alguna manera nos ponemos por sobre ese otro ser.




Tampoco se trata de la voluntad de ayudar a otro solamente. Ver a otros como víctimas y juzgar su experiencia proviene de una perspectiva muy limitada, una perspectiva que deja de lado nuestra verdadera naturaleza. ELLOS SON DIOS, TAMBIÉN. La compasión nos lleva a honrar a los otros por la experiencia que elegimos tener. Se trata de una aceptación y un Amor que están más allá de la comprensión de la mente humana.


Es Ver y sentir la expresión de Dios en cada ser humano y en toda circunstancia. Es más…es ver a lo que llamamos Dios o Espíritu en cada cosa manifiesta, de cualquier reino que sea…animal, vegetal o mineral. Y es un sentimiento de inclusión maravilloso que no pone al otro como víctima, sino como un aprendiz, como nosotros, experimentándose en la forma…pero un aprendiz Divino. Todos los reinos evolucionan por medio de experimentar, hasta los que pensamos son inanimados.


Compasión es el reconocimiento de que este ser cualquiera, que es Divino…no está quebrado, ni perdido…que en cada experiencia…TODO ES PERFECTO. Y que lo que percibimos cuando vemos sufrir a los demás, es sólo la conciencia de que tiene una experiencia. Una experiencia que en algún nivel el ser consciente decidió atravesar


La sabiduría de nuestra alma, la sabiduría de nuestro ser superior lo sabe. Es una sabiduría que está más allá de la mente, y la compasión no es mental.


Es un sentimiento, es una experiencia, es una parte de lo que en esencia más profunda SOMOS. Y puedo sentirla en forma de ondas de tremendo Amor, que fluyen a través de mí y lava todo concepto erróneo acerca de las limitaciones de cualquier ser.


Así es... la compasión es ver a Dios en el otro. Y saber en lo más profundo, que cada uno ha optado por cada experiencia…y no sólo aceptar eso, sino honrarlo por ello…por haber tenido la valentía de auto limpiarse y pulirse en el dolor-


Es al fin…SENTIR EL AMOR DIVINO EN MÍ, AMANDO AL OTRO, ABRAZANDOLE EN SU EXPERIENCIA, NO CON LÁSTIMA, SINO CON ACEPTACIÓN Y RECONOCIMIENTO!



Para cantar bajito en tiempos difíciles...




Cuando la noche llegue con prisa

Y no esté lista tu alma

Para la oscuridad,

Pídele al sol que te vista de risa

Y derrame a tu paso

Toda su claridad.


Cuando el amor se te rompa en las manos

Y no sepas qué hacer con tu sed,

acaricia los sueños,

Hasta que hagas llover.


Cuando el silencio forzado

Te abra al secreto más hondo de ti,

Corre al desierto que guarda

El tesoro más grande que podrás descubrir.


Cuando la vida te duela

Y la gente te hiera, no temas seguir,

Piensa que pueden los golpes

Despertar las ganas

De amar y vivir.


Cuanto más hondo cave el dolor,

Más libertad la alegría tendrá

Para hacer su canción.




SIEMPRE, DE MÍ HACIA USTEDES, TIENDO UN PUENTE DE AMOR…INFINITO!


Tahíta-

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Nutre tu vida con palabras de amor



Cuando pensamos positivamente y hablamos con amor, todo cambia. Desafortunadamente, por el virus adquirido a lo largo de la vida, no somos ni siquiera capaces de hablar de manera positiva y menos aún de expresar el sentimiento. A veces esperamos momentos grandiosos y muy especiales para decirles a los seres queridos cuánto los amamos, pero tales momentos casi nunca llegan. Por ello quiero proponer algo en apariencia atemorizante, pesimista o quizás irreal, pero fundamental en este proceso: imagina que en este momento suena el teléfono y te dicen que esos seres que tanto amas murieron víctimas de un terrorista. Además del dolor que eso te causaría, profundicemos un poco más en lo que sentirías. Probablemente, los primeros sentimientos serían de dolor por haberlos perdido para siempre, de impotencia por no haber podido evitarlo y de remordimiento por no haber pasado más tiempo con ellos, escucharlos más y expresarles cuánto los amabas. Quizá sientas remordimiento también por no haberles perdonado sus fallas y equivocaciones.

Si entendemos que todo es simple y expresamos a tiempo a nuestros seres queridos cuánto los amamos, realmente vamos a tener relaciones más armoniosas y llenas de amor. Pero muchas veces, desafortunadamente, solo cuando nuestros seres queridos entran al quirófano o a cuidados intensivos, o peor aún, cuando ya han muerto, es cuando somos capaces de decir una palabra amorosa.


Muchas personas van todos los domingos al cementerio a visitar a sus seres queridos para llevarles flores, regalos y serenatas, o para sostener con ellos “diálogos”, a veces interminables. Además, si por alguna razón no han podido frecuentarlos cada semana, sienten remordimiento. Mi pregunta es: Cuando esos seres estaban vivos, ¿cuántas veces les dieron rosas? ¿Cuántas veces les llevaron serenatas o les dedicaron tanto tiempo? Quizás nunca o casi nunca. Vivimos en una época de inconsciencia o de falta de coherencia. ¿De qué sirve toda la tecnología desarrollada para poner un satélite en la luna, o un hombre en Marte, si ni siquiera somos capaces de comunicarnos con nuestros hijos, padres u otros seres queridos? Cada día tenemos casas más cómodas, pero menos hogares; más ciencia y menos paciencia y tolerancia con los demás.


Piensa por un momento en cuáles son las palabras que más escuchaste cuando eras pequeño. Si las analizas una a una, encontrarás que son las responsables directas de todas tus frustraciones, dolores, angustias y temores, que como cadenas limitantes no te dejan actuar sino que te manipulan con el temor y con innumerables pensamientos de prevención y dudas, obstaculizando el disfrute de la paz interior.


¿Cómo puedes cambiar algo sin saber siquiera qué es? Tienes que llegar a la raíz del dolor, una semilla sembrada en tu mente que ha germinado llenando tu vida de dudas.


Si prestamos atención a una serie continua y permanente de palabras y eventos, provenientes de diferentes fuentes como la televisión, la radio, la prensa y el Internet, nos damos cuenta que estamos recibiendo información netamente negativa, morbosa y destructiva. Pero podemos diseñar unos mecanismos para filtrar toda esa información que perturba la paz interior, nubla el conocimiento, distorsiona la realidad y nos somete a vivir condicionados.


Hace algunos días, mientras almorzaba en un restaurante, se oía a lo lejos el ruido molesto de un televisor que no armonizaba con la tranquilidad del lugar. De repente interrumpieron la transmisión del programa y oí una voz que decía: “¡Exclusivo! ¡Última hora! tenemos noticias de la masacre en la que seis personas fueron acribilladas, e imágenes exclusivas de nuestro periodista transmitiendo desde el lugar de los hechos”. En ese momento, como si fuéramos ratones de laboratorio, todos interrumpimos nuestra agradable comida para presenciar tan grotesca noticia. Lo que más me impresionó fue que nadie estaba viendo televisión ni le prestaba atención al programa que transmitían un momento antes, pero con solo oír “¡exclusiva, última hora!” la gente se levantó de sus asientos, subió el volumen al televisor y todo empezó a girar alrededor de aquella terrible noticia, mientras nos mostraban imágenes de una de las niñas asesinadas, con su vestido ensangrentado. Ahí entendí que el dolor, el sufrimiento y la desgracia de los otros mueven a la gente, por eso debemos despertar, tomar conciencia, balancear y filtrar la información con la cual nos bombardean.


No confiemos ingenuamente en toda la información suministrada a través de la palabra, pues si esta es expresada a partir del ego, la manipulación o la fuerza, jamás podrá tener eco en nuestras vidas, si tenemos conciencia de lo que estamos oyendo. Esto me hace recordar un proverbio que vi a la entrada de un monasterio, en las montañas del Tíbet:


Puedes obligar a alguien a comer, pero no puedes obligarlo a sentir hambre; puedes obligar a que te elogien, pero no a sentir admiración; puedes obligar a que te cuenten un secreto, pero no a inspirar confianza; puedes obligar a alguien a acostarse, pero no a dormir; puedes obligar a que te sirvan, pero no a que te amen; puedes obligar a que te hablen, pero no a que te escuchen.


Por eso, hoy yo te digo:


Debes saber hablar para que te escuchen.
¿Alguna vez te has preguntado por qué Dios te dio dos orejas, dos ojos y una sola boca? La respuesta es muy sencilla: para que no hables tanto.

Debes saber escuchar para que te hablen. Cuando alguien llegue a ti con críticas, escucha solo aquellas que sean constructivas y aporten algo bueno, pero no hagas caso a chismes, habladurías o palabras que de una forma u otra perturben tu paz interior o la de los otros.


Escucha solo la voz de tu conciencia.
No permitas que te presionen a actuar o a hacer cosas que la voz de tu conciencia te aconseja no hacer; o que te impidan hacer aquello que, bien sabes, debes hacer. Aprende a decir no.

Déjate guiar por las intuiciones, los presentimientos y las percepciones,
pues son la manera como tu corazón se conecta con tu mente. Por eso, en silencio, escucha con atención, habla con precaución y actúa con una firme decisión, de acuerdo con lo que tú sientes, y no con lo que sienten los otros.

Y lo más importante: recuerda nutrir tu mente en cada despertar con palabras que reconforten tu espíritu y reafirmen tus propósitos y tu misión en la vida.
Tomado de la página Natural Awakenings

jueves, 8 de septiembre de 2011

PADRE DE LA TERAPIA REGRESIVA BRIAN WEISS


"Yo no creía en la reencarnación, pero..."


Tengo 61 años y nací en Nueva York. Soy doctor en Medicina y Psiquiatría y presidente honorífico del departamento de Psiquiatría del hospital Monte Sinaí de Miami. Estoy casado y tengo dos hijos, de 33 y 26 años. ¿Política? Compasión, no violencia, comprensión. ¿Dios? ¡Amor! En otras vidas fui budista, islámico, hindú y católico

Yo no creía en la reencarnación. ¡No creía! Yo era un científico formado en Yale y en Columbia... Hasta que, cierto día de hace ya 25 años, entró Catherine en mi consulta psiquiátrica...
- ¿Quién es Catherine?
- Era una paciente. Venía a tratarse de sus neurosis y miedos. Y, para empezar su tratamiento, la guié en una sesión de hipnosis.
- ¿En qué consiste eso?
- En inducir al paciente a una gran relajación muscular y respiratoria, para que su inconsciente aflore. Una técnica muy práctica.
- ¿Qué pasó luego?
- La incité a recordar episodios de su infancia, periodo en el que suelen formarse nudos que generarán después conflictos psíquicos.
- ¿Y encontró algún recuerdo revelador?
- Bueno, todo empezó cuando le pedí que se remontase a sus recuerdos más antiguos...
- ¿Qué empezó?
- Brotaron recuerdos de vivencias que no podían ser de su vida presente, muchos detalles sorprendentes... ¡de hace 4.000 años!
- Yo también he visto películas de egipcios.
- ¡Yo también me mostré escéptico, claro! Igual de escéptico que la propia Catherine.
- ¿Y qué recordó Catherine?
- Una espantosa inundación que anegó su pueblo y ahogó a todos: era en Creta, era el tsunami que provocó la explosión del volcán de la isla de Santorini, en el mar Egeo...
- Eso figura en los libros de historia.
- Lo interesante es que Catherine, cuando se presentó en mi consulta, padecía de fobia al agua, hasta tal punto que temía beber, que le costaba tragar agua: ¡temía ahogarse!
- ¿Insinúa que la fobia presente de Catherine se originó en una vida pasada?
- Sí: a esa conclusión he llegado.
- ¡Eso es una creencia, no es un hecho!
- A partir de ese recuerdo, los síntomas de Catherine empezaron a desaparecer. Y sanó.
- ¿Vincula su sanación a un (presunto) recuerdo de una (supuesta) vida anterior?
- Por entonces yo estaba estupefacto con esta idea, la verdad. Pero hoy puedo afirmar que es así: ¡tengo documentada la curación de 4.000 pacientes míos mediante esta técnica! Terapia regresiva, la bauticé.
- ¿De qué clase de curaciones se trata?
- Un ejemplo: un hombre que padecía fuertes dolores de espalda... se vio morir de un lanzazo en la espalda durante una batalla medieval. Esta experiencia regresiva le sanó...
- Pero, como científico, ¿puede demostrarme que yo he vivido otras vidas anteriores?
- Tu alma es inmortal: estuvo en otros cuerpos antes que en éste; y tras morir éste, el alma persistirá. Y podrá tener otro cuerpo...
- ¡No recuerdo mis anteriores cuerpos!
- Puedes recordarlos. La memoria de tus pasadas vidas reposa en tu inconsciente: mediante ejercicios de relajación y cierta práctica, pueden emerger a tu conciencia.
- ¿Todos de golpe?
- No. Brotan recuerdos de vidas pasadas significativos para ti ahora: recuerdos que te resultan terapéuticos en esta vida, recuerdos sanadores. Recuerdos que te guían y ayudan.
- Llama usted recuerdos a imágenes metafóricas elaboradas por la imaginación.
- Acepto que a veces sea así. Pero hay muchos casos que demuestran que estamos ante genuinos recuerdos...
- ¡Me encantará escuchar esos casos!
- En una de sus regresiones, Catherine me contó cosas de mí... ¡que sólo yo sabía!: su alma contactó con un hijo mío ya fallecido... Eso me conmocionó mucho.
- Bueno, esto suena ya a puro espiritismo...
- La energía del alma permanece en algún sitio: nada desaparece. Está en otra dimensión, pero es factible acceder a ella. No es nada raro: ¡los físicos ya hablan hoy de dimensiones paralelas, de "multiuniversos"!
- Bien... ¿Alguna otra demostración?
- La de Mary: de niñita dibujaba siempre planos de una ciudad concreta, con sus calles, cierta característica fachada de la iglesia, y un edificio con muchas ventanas. Mary creció, se casó, crió a dos hijos y, ya madura, quiso investigar su vieja fijación infantil.
- Y acudió a usted.
- En la regresión se vio como parturienta, con un marido golfo y pariendo al octavo de sus hijos. Se vio morir en ese parto y sintió la angustia por el porvenir de sus hijos: temió que el padre los abandonase en orfelinatos...
- Menudo dramón.
- Mary investigó: ¡localizó una ciudad cuyo plano coincidía con los que ella dibujaba de niña! La visitó: allí estaban la iglesia y el edificio de muchas ventanas: ¡un hospital!
- ¿Murió en ese hospital la parturienta?
- Consultó los registros: en 1920 murió allí una mujer en el parto de su octavo hijo...
- ¿Era Mary en una vida anterior?
- Así lo sintió: se puso a buscar a sus hijos.
- ¿Los encontró?
- Sí. Tal como temió al parirlos, el padre los dispersó en orfelinatos. Buscando mucho, Mary logró reunir a los que aún vivían, ya venerables ancianitos. Les anunció: "Sois hermanos... ¡y yo soy vuestra madre!".
- La tomarían por loca, claro.
- ¡No cuando ella comenzó a desgranar detalles de la niñez de cada uno! El ADN confirmó que sí eran hermanos...
- No sé qué pensar...
- Un científico verdadero es el que, ante un fenómeno que escapa a sus parámetros, aparca prejuicios y se arroja a investigarlo.
- Pero esto suena tan raro, tan subjetivo...
- Una regresión te cambia la vida. Te hace perder el miedo a la muerte, y empiezas a vivir más contento. Ves que no eres tu cuerpo. Tú no eres un ser humano que tiene una experiencia espiritual: eres un ser espiritual que está teniendo una experiencia humana...

martes, 19 de julio de 2011

LA LEY UNIVERSAL DUAL



La Esencia de todo cuanto existe es Dios y aunque su manifestación es de una complejidad infinita, en principio lo percibimos de la forma más simple, que es como una gigantesca Estructura o una gran Unidad en la cual todo está relacionado entre sí. Al contemplar el Universo, la primera forma de percibirlo es también como una unidad, sin embargo sabemos que la unidad está compuesta de diferentes elementos, ya que toda unidad lleva implícita la diversidad. Para ir de la Unidad a la diversidad el primer paso es la dualidad (Dios Padre-Madre).

Todo tiene su cara y su dorso, anverso-reverso, interior-exterior, delante-detrás, positivo-negativo, masculino-femenino...etc. De esta forma, lo sepamos ver o no, cada pro tiene su contra y viceversa. Nada podría existir sin su opuesto respectivo.

Igual ocurre con la Ley, que también es dual. Todos los actos o fenómenos de la vida tienen su causa-efecto con su correspondiente causa-efecto opuesta, es decir, toda causa produce un efecto que a su vez repercute en otra causa y efecto opuestos. Si tenemos en cuenta los platillos de la balanza (símbolo de la Justicia) y en uno de ellos situamos lo positivo, en el platillo opuesto nos encontramos irremediablemente con lo negativo. El más leve movimiento que se produzca en uno de los platillos, repercute automáticamente en el otro. Por lo tanto, todo cuanto existe está sometido a esta Ley Universal dual en la que cada causa tiene su efecto, provocando a su vez otra causa y efecto opuestos.

Por ejemplo: Una fuerza (causa) impulsa el platillo positivo de la balanza. El platillo se mueve en una dirección (efecto). Automáticamente, el platillo opuesto o negativo se mueve en dirección contraria. La sabiduría popular aclara ese concepto mediante un refrán muy conocido que dice; 'no hay mal que por bien no venga'.

Esta Ley viene a demostrar que nada existe al azar, todo es una sucesión de hechos dentro de la gran cadena que fluye de la Energía Creadora. Toda la Creación está sujeta y regulada por esta Ley Universal dual.

Existe siempre una relación entre los acontecimientos, causas y efectos que provocan a su vez otras causas con sus efectos correspondientes, por lo tanto, los acontecimientos no son casuales, sino CAUSALES, es decir, debidos a una causa, lo cual demuestra que la casualidad no existe.

El ser humano al estar regulado por esta Ley puede construir su futuro, puesto que según sus actos así serán sus consecuencias. Lo que siembre recogerá.


jueves, 24 de marzo de 2011

CLAVES DE LOS HERMANOS HOPI PARA VIVIR EN EL AMOR INCONDICIONAL




Eres único, diferente de todos los otros.

Sin reserva ni duda, permito que estés en el mundo como eres, sin un pensamiento o palabra de juicio...

No veo error alguno en las cosas que puedas decir, ni hacer, sentir y creer porque entiendo que te estás honrando a ti mismo al ser y hacer lo que es verdad para ti.

No puedo recorrer la vida con tus ojos ni verla a través de tu corazón.

No he estado donde tú has estado ni experimentado lo que has experimentado, viendo la vida desde tu perspectiva única.

Te aprecio exactamente como eres, siendo tu propia y singular chispa de la Conciencia Infinita, buscando encontrar tu propia forma individual de relacionarte con el mundo.

Sin reserva ni duda, te permito cada elección para que aprendas de la forma que te parezca apropiada.

Es vital que seas tu propia persona y no alguien que yo u otros piensen que "deberías" ser.

En la medida de mi capacidad, sin denigrarme o ponerme en un compromiso, te apoyaré en eso.

No puedo saber que es lo mejor para ti, lo que es verdad o lo que necesitas, porque no sé lo que has elegido aprender, cómo has elegido aprenderlo, con quien o en qué periodo de tiempo.

Solo tú puedes sentir tu excitación interna y escuchar tu voz interna, yo sólo tengo la mía.

Reconozco que, aunque sean diferentes entre sí, todas las maneras de percibir y experimentar las diferentes facetas de nuestro mundo, todas son válidas.

Sin reserva ni duda admito las elecciones que hagas en cada momento.

No emito juicio sobre esto porque es imprescindible que honre tu derecho a tu evolución individual, porque esto da poder a ese derecho para mí y para todos los otros.

A aquellos que elegirían un camino que no puedo andar o que no andaría, y aunque puede que elija no añadir mi poder y mi energía a ese camino, nunca te negaré el regalo de amor que Dios me ha concedido para toda la Creación.

Como te amo, así seré amado.

Así como siembro, recogeré.

Sin reserva ni duda, te permito el derecho universal de libre albedrío para andar tu propio camino, creando etapas o manteniéndote quieto cuando sientas que es apropiado para ti.

No puedo ver siempre el cuadro más grande del Orden Divino y así no emitiré juicio sobre si tus pasos son grandes o pequeños, ligeros o pesados o conduzcan hacia arriba o hacia abajo, porque esto sólo sería mi punto de vista.

Aunque vea que no haces nada y juzgue que esto es indigno, yo reconozco que puede que seas el que traiga una gran sanación al permanecer en calma, bendecido por la Luz de Dios.

Porque es el derecho inalienable de toda vida el elegir su propia evolución, y sin reserva ni duda, reconozco tu derecho a determinar tu propio futuro.

Con humildad, me postro ante la comprensión de que el camino que veo es mejor para mi, no significa que sea también correcto para ti, que lo que yo creo no es necesariamente verdad para ti.

Sé que eres guiado como yo lo soy, siguiendo tu entusiasmo interno por conocer tu propio camino.

Sé que las muchas razas, religiones, costumbres, nacionalidades y creencias en nuestro mundo nos traen una gran riqueza y nos procuran los beneficios y enseñanzas de tal diversidad

Sé que cada uno de nosotros aprende en nuestra manera única para devolver ese amor y sabiduría al TODO.

Entiendo que si sólo hubiese una forma de hacer algo, sólo necesitaría haber una persona.

Apreciaré tu luz interna única te comportes o no dé la manera en la que considero que deberías, aunque creas en cosas que yo no creo.

Entiendo que eres verdaderamente mi hermano y mi hermana, aunque puede que hayas nacido en un lugar diferente y creas en diferentes ideales.

El amor que siento es por absolutamente todo lo que ES.

Sé que cada cosa viva es una parte de una conciencia y siento un amor profundo por cada persona, animal, árbol, piedra y flor, por cada pájaro, río y océano y por todo lo que es en el mundo.

Vivo mi vida en servicio amoroso, siendo el mejor yo que pueda, haciéndome más sabio en la perfección de la Verdad Divina, haciéndome más feliz, más sano, y cada vez más abundante y gozoso.

Aunque a lo largo del camino puede que me gustes, sienta indiferencia por ti, o me disgustes, no voy a dejar de amarte, de honrar tu singularidad y de permitirte ser tú.

Esta es la llave de la paz y armonía en nuestras vidas y en nuestra Tierra porque es la piedra central del Amor Incondicional.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Los cuatro acuerdos. (Miguel Ruiz)


Hace miles de años, los Toltecas eran conocidos en todo el sur de México como una nación de grandes conocimientos científicos, artísticos y espirituales. De su sabiduría ancestral, orientada hacia la felicidad, el amor y la libertad, podemos extraer cuatros principios o acuerdos para una vida plena:

1. Sé impecable con tus palabras

Las palabras constituyen un poder para crear o destruir, una fuerza que puedes orientar en un sentido o en otro, una espada de doble filo con las que puedes crear un gran sueño o convertir en un infierno tu propia vida o la de los demás. La mente es como un campo fértil y los pensamientos y las palabras son las semillas. El ser humano es un mago y la palabra es como un hechizo.

2. No te tomes nada personalmente

Tenemos la tendencia por programación a sobredimensionar nuestros propios sentimientos, creencias y opiniones. El veneno, las críticas y la opinión ajena no pueden atrapar nuestra mente, nuestra fe, ni nuestra autoestima. Sigue tu corazón; si lo haces, experimentaras paz y libertad interior.

3. No hagas suposiciones

El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto, y así nos creamos y creamos más problemas. Muchas veces las hacemos de una manera rápida, inconsciente e irreflexiva. La manera de evitar suposiciones es informarnos y preguntar, así nos evitamos las falsas imágenes, las ideas preconcebidas y las actitudes equivocadas.

4. Haz siempre lo máximo que puedas

Convierte este principio en un hábito. Bajo cualquier circunstancia, e independientemente del resultado, hazlo. Así vivirás con intensidad, con plenitud y serás productivo. Disfruta todo cuanto haces, acéptate a ti mismo y aprende de tus errores. Sólo se tu mismo, arriésgate a vivir y a disfrutar tu vida a plenitud.