sábado, 8 de octubre de 2011
jueves, 6 de octubre de 2011
OSHO: Como controlar la Ira
PREGUNTA: ¿Cómo puedo estar alerta en medio de fuertes situaciones emocionales? ¡Mi rabia se siente como si miles de caballos salvajes estuvieran desbocados conmigo!
RESPUESTA :La rabia es muy poca cosa. Si puedes simplemente esperar y observar, no te encontrarás con "miles de caballos salvajes". Si puedes encontrarte aunque sea con un burrito, ¡eso será suficiente! Obsérvala y se irá, poco a poco. Entrará por un lado y saldrá por el otro. Tú solamente tienes que tener un poquito de paciencia para no cabalgar sobre ella.
La ira, celos, envidia, codicia, competitividad…todos nuestros problemas son muy pequeños pero nuestro ego los magnifica, los agranda tanto como puede.
El ego no puede actuar de otra manera; su ira tiene que ser grande. Con su gran ira, su gran miseria, su gran codicia y su gran ambición, él se hace grande.
Pero tú no eres el ego, tú sólo eres un observador. Ponte simplemente a un lado y deja que pasen todos esos miles de caballos; miremos cuánto tiempo les lleva pasar. No hace falta preocuparse. Tal como vienen- son salvajes- se irán. Pero no nos perderemos siquiera de un burrito; ¡saltaremos inmediatamente sobre él! No necesitas miles de caballos salvajes. Algo simplemente tan pequeño, y te has llenado de ira y fuego. Te reirás de eso más tarde, de haber sido tan estúpido.
Si puedes observar sin involucrarte, como si fuera algo que está en la pantalla de un cine o de la televisión…algo está pasando; obsérvalo. Se supone que no haces nada para impedirlo, para reprimirlo, para destruirlo, sacando una espada y matándolo, porque, ¿dónde vas a conseguir la espada?- de la misma fuente de donde proviene la ira. Todo es imaginación.
Observa, simplemente, y no hagas nada- a favor o en contra.
Y te sorprenderás: Aquello que parecía muy grande se vuelve muy pequeño. Pero nuestro hábito nos lleva a exagerar.
Un niño pequeño regresa a casa corriendo- no tiene más de tres años- y le dice a su madre: "Mami, un enorme león rugiendo con fuerza, ¡me ha estado persiguiendo por millas! Pero me las he arreglado para escapar. Se me acercó muchas veces. Estaba a punto de atacarme cuando empecé a correr más rápido".
La madre miró al niño y dijo: "Tommy, ¡te he dicho un millón de veces que no exageres! ¿Cómo vas a encontrarte con un león en la ciudad? …¿y has estado corriendo millas? ¿Y dónde está el león?".
El niño miró fuera de la puerta. Dijo: "Está ahí fuera. Pero para decirte la verdad, sólo es un pequeño perro, ¡pequeñísimo! Sin embargo, cuando me perseguía… Me has pedido que no exagere, y ahora mismo has estado exagerando al decirme que lo has hecho millones de veces".
Nuestras mentes exageran mucho. Tú tienes pequeños problemas, y si dejas de exagerar y ves simplemente, entonces en la puerta hay un pobre perrito. Y no hace falta correr millas; tu vida no está en peligro.
Cuando te viene la rabia, no es algo que te va a matar. Ha estado contigo muchas veces anteriormente, y has sobrevivido perfectamente bien. Es la misma rabia que has confrontado antes. Solamente has algo nuevo, algo que no has hecho nunca: Cada vez que te veas envuelto en ella, peleando. Esta vez observa simplemente, como si no te perteneciera, como si fuera la rabia de alguien más. Y te vas a encontrar con una gran sorpresa: ella desaparecerá en segundos.
Y, cuando desparece la ira sin lucha alguna, deja tras de sí un estado tremendamente hermoso, silencioso y amoroso.
La misma energía que se hubiera podido convertir en una pelea se queda en tu interior. La energía pura es una delicia; estoy citando a William Blake: "Energía es delicia", sólo energía, sin nombre, sin adjetivo alguno. pero tú nunca permites que la energía sea pura. o es rabia, u odio, o amor, o codicia, o deseo. Siempre tiene una connotación; nunca la captas en su pureza.
Cada vez que surja en ti lo que sea, se trata de una gran oportunidad para experimentar la energía pura. Observa, simplemente, y se irá el burro. Puede que se levante un poquito de polvo, pero ese polvo también se asienta por sí mismo; tú no tienes que asentarlo. Tú simplemente esperas. No dejes de esperar y observar, y pronto te encontrarás rodeado de una energía pura que no se ha usado en pelear, en reprimir o en enojarse.
Y energía es disfrute ciertamente. Una vez conoces el secreto del disfrute disfrutarás cada emoción; y cada emoción que surja en ti es una gran oportunidad.
Observa simplemente, y proporciónale una ducha de disfrute a tu ser. Poco a poco todas esas emociones desaparecerán, no volverán más; no vienen si no se las invita. Observación, o estado de alerta, o atención o consciencia, todos son nombres diferentes para un mismo fenómeno: ser el testigo. Ésa es la palabra clave.
Osho, tomado del libro: The Invitation
lunes, 3 de octubre de 2011
APRENDIZAJE O DINERO
A un hombre con fama de sabio y que había amasado
una gran fortuna le llegó la hora de la jubilación.
Desde ese momento, cada día encontraba motivos
... para invitar a sus numerosos amigos a costosos
banquetes, o para hacerles caros regalos.
Pasados unos meses de lujos y derroches, un
amigo le dijo:
- Creo que deberías dejar de gastar de ese modo.
Aunque tu fortuna es mucha, estás dilapidándola
rápidamente, y recuerda que tienes unos cuantos
hijos que te heredarán.
- Precisamente por ellos lo hago -contestó-. La
riqueza conseguida sin esfuerzo arruina la
capacidad de los inteligentes y agrava la
estupidez de los más torpes. Yo a mis hijos
les he dado la educación y los medios
suficientes como para que construyan un
futuro por ellos mismos. La expectativa de
disponer de mi patrimonio no sería más
que una invitación a que aparecieran la
codicia y la indolencia. No necesitan mi
dinero para nada, no sería más que un
veneno en sus vidas.
Y, en efecto, aquel hombre gastó hasta
el último céntimo antes de morir.
LA PRISIÓN DEL ODIO
Dos hombres, habían compartido injusta prisión durante
largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos
y humillaciones.Una vez libres, volvieron a verse
... años después.Uno de ellos preguntó al otro:
- ¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros? -
- No, gracias a Dios, yo lo olvidé todo - Contestó -.¿Y tu?
- Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas,
- Respondió el otro
Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo:
- Lo siento por ti.Si eso es así, significa que aún
te tienen preso
Dejando el ego de lado
Cuentan que un hombre llegó a la conclusión de que
vivía muy condicionado tanto por los halagos y
aceptación de los demás, como por sus críticas o
rechazo. Dispuesto a afrontar la situación, visitó
... a un sabio. Éste, oída la situación, le dijo:
- Vas a hacer, sin formular preguntas, exactamente
lo que te ordene. Ahora mismo irás al cementerio
y pasarás varias horas vertiendo halagos a los
muertos; después vuelve.
El hombre obedeció y marchó al cementerio,
donde llevó a cabo lo ordenado. Cuando regresó,
el sabio le preguntó:
- ¿Qué te han contestado los muertos?
- Nada, señor; ¿cómo van a responder
si están muertos?
- Pues ahora regresarás al cementerio
de nuevo e insultarás gravemente a
los muertos durante horas.
Cumplida la orden, volvió ante el sabio, que
lo interrogó:
- ¿Qué te han contestado los muertos ahora?
- Tampoco han contestado en esta ocasión;
¿cómo podrían hacerlo?, ¡están muertos!
- Como esos muertos has de ser tú. Si no hay
nadie que reciba los halagos o los insultos,
¿cómo podrían éstos afectarte?
La teoría es insuficiente Un erudito
alquiló una barca para cruzar un río caudaloso.
Al recibirlo, el barquero se expresó con frases
gramaticalmente incorrectas. Después de corregirlo,
el erudito preguntó:
- ¿Tú no has estudiado gramática?
- No señor, contestó el barquero, soy un iletrado.
- ¿Tampoco sabes geografía ni aritmética?, volvió
a preguntar el erudito.
- No señor, nada de eso sé, respondió avergonzado
el aludido.
- Supongo que tampoco sabrás nada de historia,
literatura o filosofía, interrogó de nuevo
el hombre culto.
- No tengo ni idea de nada de eso, soy sólo un
barquero ignorante, habló humillado
el pobre hombre.
- ¡Pues amigo, un hombre sin cultura es como
si hubiera perdido la mitad de su vida!
Instantes después, la barca, arrastrada por la
corriente, fue a dar con unas rocas que provocaron
una gran vía de agua. El barquero preguntó
a su pasajero:
- Señor, ¿sabe usted nadar?
- No, respondió.
- Entonces me temo que va a perder toda su vida.
Estúpido respeto hacia las formas
Un hombre fue invitado a comer en la mansión de
unas
personas muy ricas, y llegó al ágape ataviado con
ropas
modestas. Al instante, advirtió que los anfitriones
eludían
saludarlo y que los camareros evitaban servirlo.
Como
vivía cerca, corrió a su casa y se vistió con una
túnica
muy cara y lujosa. Así volvió al banquete, donde
nadie
había reparado en su ausencia. A su regreso, los
dueños
de la casa lo recibieron cortésmente y los criados
mostraron ante él grandes ademanes de respeto.
Llegado el momento de la cena, aquel hombre se
quitó
la túnica y la arrojó en medio de los manjares.
- ¿Por qué haces eso?, le preguntaron extrañados
los anfitriones.
- Ha sido mi túnica y no yo la que ha recibido
vuestro
respeto y atenciones. Que sea ella la que se quede
a
comer.
Dicho lo cual, aquél hombre abandonó aquella casa.
-TOMADO DE LA WEB
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